martes, 28 de julio de 2009

Misión Iquitos 09. Cuarta Crónica


Ciudad de Iquitos, 27 de Julio de 2009.

Queridos familiares y amigos:

El proyecto libre de Dios requiere la respuesta libre del hombre

(Conferencia Episcopal Peruana)

Y así es, queridos. Tu respuesta es opcional, si quieres hazlo. Así empieza nuestra cuarta crónica en una semana que ha venido marcada por el 49º aniversario del Padre Nicolás Juárez Carro (O.S.A.) como sacerdote agustino. Un castellano con casta de castellano que nos sorprende diariamente por su enorme capacidad de trabajo, de sacrificio y de amor a su pueblo. Diecisiete horas de trabajo diario, sí amigos. A veces no tiene tiempo ni para comer (Mc.6,30-34) Nicolás coordina una parroquia que a veces duerme y descansa, es un centro social donde acude el pueblo a secar sus lágrimas con las cortinas rasgadas del templo y cuando se marchan se llevan para sus quehaceres un mensaje de resurrección. Maravilloso amigos, maravilloso.

Nosotros acompañamos al Padre a todo lo que podemos porque él va allí donde se le requiere incluso a sitios no muy apropiados aunque su labor se basa en visitas a enfermos, confesiones, velorios, administración de los Santos Óleos… Dios ha tenido un proyecto para él, y él, libremente, le ha dicho que sí. Tomemos ejemplo que nos conviene.

Cansadas han sido estas últimas jornadas, estamos metidos de lleno en una dinámica de trabajo que se lleva consigo todas nuestras energías aunque no nuestras ilusiones. Está claro que los caminos de Dios no son nuestros caminos y sus planes para nosotros son más altos que los nuestros.

Hemos cerrado esta semana el plan pastoral que diseñamos para nuestra misión. En primer lugar creimos importante centrarnos en la figura de San Pablo para culminar el año Paulino proclamado por su Santidad Benedicto XVI. El Hermano José A. Soto coordinó unas catequesis para adultos en la Parroquia de San Pedro Pescador bajo el título "El hombre del camino".

Días después le tocó el turno a los jóvenes animadores. Un grupo de chavales comprometidos con la sociedad de su tiempo y que piensan que el Evangelio es una buena opción de vida. Qué ilusión y qué gratificante es unir caminos, compartir proyectos pastorales con objetivos comunes. Intentamos ofrecer nuestras manos y crear con los chavales ambientes de acogida, de presencia, de implicación y de solidaridad; intentamos comprender y hacerles comprender que cada nombre y cada historia son importantes.

E importante se ha convertido en nuestra misión San Pedro Pescador. Una catequesis hecha parroquia y guiada por las Hermanas de Santo Tomás de Villanueva, guiada por unas religiosas africanas que hacen retumbar sus tambores de paz en el corazón de cada hombre que llama a su puerta. Es nuestro centro de acción pastoral y desde allí hemos estado coordinando nuestro proyecto catequético para los poblados de Padre Cocha, Barrio Florido y la propia formación impartida allí mismo.

Nuestro plan pastoral terminó este fin de semana en nuestra Parroquia de Fátima, donde hemos empezado, junto con un grupo de jóvenes adultos, un proyecto personal de vida, trabajo que nos llevará dos semanas aproximadamente. Para esta actividad el grupo cuenta con la coordinación de Sor Uberlinda Paredes (FMA), otra de esas personas tocadas por la gracia que pinta de salesianidad el corazon de unos cien chavales que cada sábado y cada domingo, y bajo el auxilio de una Madre de Dios, nos recuerdad que si no volvemos a ser como niños nuestras vidas carecen de sentido.

Y todo esto encontró recompensa y descanso en uno de los momentos más importantes y más emocionantes que hemos tenido: el encuentro con su Excelencia Reverendísima Monseñor Julián García Centeno (OSA), obispo vicario apostólico de la ciudad de Iquitos. Un sacerdote entregado en cuerpo y alma a la defensa de los derechos elementales y a la evangelización de la Amazonía. Una humilde figura de hombre que transimite una paz y un amor sorprendentes.


Por otra parte, la semana ha venido marcada por los cursos de capacitación y formación que el grupo ha impartido al profesorado de varias escuelas de la ciudad. Otro capítulo fuerte de nuestra misión en la zona, jornadas de intercambio didáctico y de reflexión mutua. Como sabéis, nuestro grupo está formado en su mayoría por docentes de las Escuelas Cristianas de los Hermanos de La Salle. Como entidad tricentenaria dedicada a la educación, La Salle educa evangelizando y evangeliza educando allá donde un lasaliano establece su campo de acción.

De acuerdo a los preceptos educativos de San Juan Bautista de la Salle, creemos que la educación en el Perú es el motor de donde debe partir su propio y autosuficiente desarrollo como pueblo y como nación. Nuestra experiencia metodológica y profesional les han alentado a seguir creyendo en un Perú mejor.

De esta forma vamos entendiendo que nuestro objetivo es enriquecer nuestras relaciones sociales y lograr niveles de compromiso personal con esta gente, conformando una estructura de valores que afiance la solidaridad, la autoestima y el desarrollo personal. Cuando un pueblo se forma empieza a tener sueños, inquietudes. Juntos despertamos y descubrimos con la formación todo de lo que éramos capaces y cómo conseguir que el otro pueda vivir un poco mejor.

Perú no es un país pobre, es un país empobrecido por unos cuantos que no piensan en los demás.

No se olviden de rezar por este pueblo y por nosotros.

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